Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krahe

Foro sobre Javier Krahe,

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Elígeme
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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby Elígeme » Fri Apr 30, 2010 12:47 am

Todos vosotros habréis paseado alguna vez por algún parque de estos que hay entre torres de hormigón y torres de hormigón también llamados pisos o monumentos donde se puede vivir aunque no lo parezca ya que no llega la pasta. Pues bien, algún parque hay por los pueblos y las ciudades concurridas, y alguna que otra zona verde hay por ahí. Pues aquí quería llegar yo, a las zonas verdes, que le llaman así no porque haya muchos árboles, césped y pajarucos revoloteando. No. Las llaman así porque es donde se juntan los viejos verdes y preparan su plan de ataque.

Los viejos verdes aunque no lo parezca trabajan en grupos organizados y están muy bien preparados, ríete tú de las mafias rusas. Aparecen en los parques más concurridos y luego se distribuyen por todos los lugares de la ciudad. Yo me los imagino haciéndose un corro aguantado por bastones, que parece que vayan a hacer un baile con golpecitos entre bastones. Ball de bastons que le llamamos por aquí. Pero bueno, como la cosa ya no está para muchos más bailes que el pasodoble con la Paqui del asilo, se dedican a preparar cómo abordar a las jovenzuelas. "Atención, Eufrasio se dirigirá al instituto San Jerónimo del Pié incorrupto, Tiburcio, tú vigilarás el picadero del norte, Eulogio, tú te encargas de las cámaras en los probadores del Zara". Que cada día están mejor preparados.

Eso sí, siempre hay los despistados que se van a la obra a mirar que la mezcla de porlan esté bien hecha y que no se hayan dejado ni un ladrillo mal puesto, que alguno se lleva la regla de casa para medir bien. El caso es que se distribuyen y allá que van en la búsqueda de mujeres jóvenes a las que abordar. Parece mentira, todo el mundo dice que cuando las personas se hacen mayores les baja la líbido, pero no se ha visto cosa más salida que las mujeres mayores, sobre todo en despedidas de soltera, en las que son las que más gritan. Imaginad esa Agapita que con su cuerpo de botijo-mujer-mayor-típica se pone a gritar como loca al boy asustado y le coge del cimbel como si fuera a tirar de una cisterna de las antiguas. Déjalas correr.

Pues bien, los hombres mayores también asaltan las mujeres. O las mozas más jóvenes del pueblo. A la salida del instituto siempre hay algún hombre mayor que pasa por allí "como-por-casualidad", pero se nota que no lo es porque la gente que pasa por su lado saca la lancha fueraborda para pasar por el reguero de babas. Que alguna vez alguno ha salivado tanto que se le ha caido la dentadura postiza y ni se ha dado cuenta. "Mdddoodaaaa, qddueee dueeenaaa daasss". Y la dentadura dando saltitos en el suelo. Clac clac clac clac. Como en las pelis, que no sé que tienen las dentaduras postizas en las pelis que si se caen tiene que hacer ruido como si tuvieran vida propia.

La cuestión es que cae tanta baba que podrían aprovecharla para el teletienda, no sé si habéis visto esas nuevas cremas de baba de caracol que es para hacer un post aparte, pero yo desde que lo vi me he quedado completamente marcado. Pues lo mismo, seguro que esas babas son capaces, también, de generar cualquier tejido, entre que ya tienen años de experiencia y seguro que han mordido algún palillo de dientes de tapa rancia, ahí hay un mejunje que ríete tú de los mejores productos teletendienses.

Yo lo que no entiendo es sus incursiones en territorio comanche o mejor dicho en zona Pull&Bear, Zara y demás tiendas masificadas. Se acercan allí y vigilan uno y cada uno de los pasos de las chicas, ya las reconocen si vuelven no por la cara, sino por el culo. Son capaces de reconocer dos culos distintos a dos kilómetros de distancia, y eso que llevan gafas. No ven bien para ver los carteles, ahora para saber si la chica en cuestión lleva sujetador o no, son unos genios. La voz de la experiencia dicen. De todas formas, su hábitat y su radio de acción más grande se centra en los parques, porque allí se mantienen en su banco, junto a otros de su especie y esperan el paso de las jovenzuelas.

"Moooozaaaaa, no te hubiera yo pillao má joven que te hubiera hesho de to hasta que te hartarasssggghhhs" Y un chof de baba aparece en el suelo. "Anda, ya me cargao dos moscas que revoleteaban por aquí, míralas como luchan entre la baba, sí sí, haz bzzss bzzss, que ná". El caso es que las chicas los miran como diciendo, qué vas a hacer tú si ya ni te acuerdas de lo que era aquello. Y alguna más bestia les suelta: "Pero sí la tienes má arrugá ya que una pasahhh, ande vá con eso" Y es que algunos no son conscientes de sus limitaciones. Hay que saber envejecer con dignidad.

Lo que es seguro, es que todos vosotros habréis conocido a algún viejo verde en vuestro pueblo, y si es ciudad, habréis visto a montones. Sobre todo las chicas que los habrán tenido que sufrir. Ese ligero toque en el culo y los ojos de la chica saltando como bolsas blancas sopladas por el viento. "Mecagonto que el viejo verde estegghfrrfjjj me ha tocado el culooggjfjfjfhfh" Y es que los viejos verdes forman parte ya, no de la vida diaria, sino del mobiliario urbano. Eso sí, no los busquéis mucho en invierno, que les gustará mirar mozas, pero no hay nada como la primavera que hace más calorcito y hay menos ropa. Y pasan menos frío, nunca mejor dicho, pobrecicos.


Los viejos verdes

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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby CanSiNo » Tue May 11, 2010 8:07 pm

El Apocalipsis Cuántico y El Universo Holográfico
http://www.youtube.com/watch?v=NQUxplzOrNI

Hola
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Iván de León
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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby Iván de León » Wed May 12, 2010 1:43 am

CanSiNo wrote:El Apocalipsis Cuántico y El Universo Holográfico
Ya estamos con los entretenimientos ligeros y superficiales... :lol:
"Del malo te apartarás;
únete siempre a los buenos,
que si no ganas, al menos,
con ellos no perderás"

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Don Andrés Octogenario
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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby Don Andrés Octogenario » Thu May 13, 2010 2:12 pm

Iván de León wrote:
CanSiNo wrote:El Apocalipsis Cuántico y El Universo Holográfico
Ya estamos con los entretenimientos ligeros y superficiales...


http://www.youtube.com/watch?v=4pSTmqINA2Q
Last edited by Don Andrés Octogenario on Sat May 15, 2010 4:40 pm, edited 1 time in total.

Iván de León
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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby Iván de León » Fri May 14, 2010 1:45 am

¡Qué gentuza!. :!:
"Del malo te apartarás;

únete siempre a los buenos,

que si no ganas, al menos,

con ellos no perderás"

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Don Andrés Octogenario
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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby Don Andrés Octogenario » Sun May 16, 2010 9:15 pm


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cantalupo
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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby cantalupo » Sat May 22, 2010 5:40 pm

Hola, he recibido esto... creo que aquí tampoco sobra si no que el administrador del foro lo borre sin pesar alguno:


Subject: FW: Rv: ¿Indecentes? Por favor, pásalo.
Date: Wed, 19 May 2010 23:04:34 +0200

Ha dicho la Vicepresidenta del gobierno que es indecente que mientras la inflación es -1%,y tengamos más de 4.000.000 de parados, haya gente que no esté de acuerdo en alargar la jubilación a los 70 años.

Nos gustaría transmitirle a esta "Sra. Vicepresidenta" y a todos los políticos, lo que consideramos indecente :

INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 ¤/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a 6.500 ¤/mes.

INDECENTE, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública, ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto, y al inicio de la legislatura).

INDECENTE, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.

INDECENTE, es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

INDECENTE, es colocar en la administración a miles de asesores = (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados.)
INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo. (ni cultural ni intelectual.)

INDECENTE, es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

INDECENTE No es que no se congelen el sueldo sus señorias, sino que no se lo bajen.

INDECENTE, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos
de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del ERARIO PÚBLICO.

Y que sea cuál sea el color del gobierno, toooooooodos los políticos se benefician de este moderno "derecho de pernada" mientras no se cambien las leyes que lo regula. ¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Já. Juntemos firmas para que haya un proyecto de ley con "cara y ojos" para acabar con estos privilegios, y con otros.

Haz que esto llegue al Congreso a traves de tus amigos

ÉSTA SÍ DEBERÍA SER UNA DE ESAS CADENAS QUE NO SE DEBE ROMPER, PORQUE SÓLO NOSOTROS PODEMOS PONERLE REMEDIO A ESTO, Y ÉSTA, SI QUE TRAERÁ AÑOS DE MALA SUERTE SI NO PONEMOS REMEDIO. esta en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos.

---------------------


Fijate, oye, ya me voy sintiendo en este foro como en casa.
Encantado de saludaros a todos.
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Don Andrés Octogenario
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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby Don Andrés Octogenario » Sat May 22, 2010 6:42 pm

Me ha conmovido usted Cantalupo, que bonito que alguien se acuerde de este ecléctico miserable (hilo) con los tiempos tan locos que corren.

Que se diviertan ustedes: http://www.megavideo.com/?v=HKIC8VM1


Por cierto, estoy pensando en demandar a la comunidad catalana por daños y perjuicios a mi integridad religiosa por fabricar caganets. ¿ Alguien más se quiere subir al carro?

Buenas tardes

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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby cantalupo » Sun May 23, 2010 11:52 am

Don Andrés Octogenario wrote: demandar a la comunidad catalana por daños y perjuicios a mi integridad religiosa por fabricar caganets.


todo cabe en la caja de pandora...

bon dia también para usted
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Don Andrés Octogenario
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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby Don Andrés Octogenario » Sun May 23, 2010 12:16 pm

Así es Sr. Cantalupo: ningún paladar sin su azote, ningún culete sin su piruleta... ¡¡agff!!¡¡por Dios!!¡¡ qué he dicho!!Así mejor: NINGÚN PALADAR SIN SU PIRULETA, NINGÚN CULETE SIN AZOTE.





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Sorprende que en Italia, Austria, Alemania, Bélgica, Suiza, Irlanda, Francia o Reino Unido se multipliquen las denuncias de abusos sexuales de sacerdotes católicos sucedidos en los últimos 50 años, mientras en España la constante sobre este asunto sea el silencio...

Pienso que la educación católica que mayoritariamente existió durante los 40 años de dictadura franquista tiene que haber dejado miles de víctimas de pederastia clerical, pero en España no se han registrado las masivas denuncias como en el caso de Irlanda, otro país eminentemente católico.

¿Por qué las víctimas españolas no se animan a denunciar? Según los especialistas de cada 10 personas que fueron abusadas por sacerdotes 8 prefieren el silencio. Las razones son diversas: vergüenza, deseo de olvidar, miedo...

Lo que advierten los terapeutas que han tratado estos casos y a quienes he entrevistado, es que mientras la víctima no exprese su dolor, no sanará totalmente. La justicia y la reparación es la mejor forma de saldar un pasado silenciado.

Los casos se acumulan en el Vaticano. Las acusaciones de protección a curas pederastas por parte de Joseph Ratzinger mientras fue prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe se multiplican y la Santa Sede ha empezado a cambiar su discurso de negación. Por lo pronto, han admitido que el Papa conoció de dichos abusos en el caso del cura pedófilo Lawrence Murphy de Wisconsin que abusó de más de 200 niños sordos entre 1950 y 1975, pero finalmente exculpan al pontífice argumentando que el cura acusado de abusos estaba muy enfermo para juzgarlo.

No es el único caso documentado de protección a curas pederastas por parte de Ratzinger, también existen documentos en Alemania donde las víctimas han denunciado que el actual Papa protegió a los abusadores mientras fue arzobispo.

Por lo pronto, el abogado estadounidense Jeff Anderson quien lleva más de 30 años persiguiendo curas pederastas y ha interpuesto más de 500 denuncias y ganado multimillonarias compensaciones para las víctimas de abuso sexual de sacerdotes, está decidido a sentar al Papa en el banquillo de los acusados.

No es la primera vez que Anderson intenta llevar a juicio a la Santa Sede, el estado Vaticano y al Papa en turno. Hace ocho años interpuso la primera denuncia en Oregon y luego insistió en Texas, Florida y Kentuky. El sistema de justicia estadounidense finalmente le ha dado la razón.

"Han aceptado que demandemos al Vaticano" --- me comentó en entrevista satisfecho--- "No se si me tocará ver a un Papa enjuiciado, pero el Vaticano está realmente preocupado. Hace dos meses ha apelado ante la Corte Suprema la decisión judicial, y ha solicitado la opinión del Departamento de Estado y del Departamento de Justicia norteamericano. Esperemos que no les den la razón y que nos permitan continuar buscando justicia a través de este caso contra la Santa Sede para exhibir su sistema de secreto en torno a la protección de sus sacerdotes pederastas, por encima de la seguridad y el bienestar de los niños."

Los cimientos de la Santa Sede se mueven. Yo me pregunto: ¿El próximo Imperio que veamos caer puede ser la Iglesia católica?...

Sanjuana Martínez
http://www.elboomeran.com/blog-post/175 ... -y-espana/

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Me voyme a tocarme mismamente a mi mismo mis güevos, me a mi.

Pd.- Ninguna piruleta sin paladar... ¡ Qué carajo! Buen domingo a todos.

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Don Andrés Octogenario
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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby Don Andrés Octogenario » Thu Jul 15, 2010 9:53 am

En efecto, muchos hombres de esta época reflexionan y se plantean el problema de lo que estaba sucediendo en su tiempo con la organización de la penalidad o la moral estatal.

Hay un autor muy importante en su época, profesor en la Universidad de Berlín y colega de Hegel, que escribió y publicó en 1830 un gran tratado en varios volúmenes llamado Lección sobre las prisiones. En las Lecciones sobre las prisiones hay un pasaje que dice: «Los arquitectos modernos están descubriendo una forma que antiguamente se desconocía. En otros tiempos —dice refiriéndose a la civilización griega— la mayor preocupación de los arquitectos era resolver el problema de cómo hacer posible el espectáculo de un acontecimiento, un gesto o un individuo al mayor número posible de personas. Es el caso —dice Giulius— del sacrificio religioso, acontecimiento único del que ha de hacerse partícipes al mayor número posible de personas; es también el caso del teatro que por otra parte deriva del sacrificio, de los juegos circenses, los oradores y los discursos. Ahora bien, este problema que se presenta en la sociedad griega en tanto comunidad que participaba de los acontecimientos que hacían a su unidad —sacrificios religiosos, teatro o discursos políticos— ha continuado dominando la civilización occidental hasta la época moderna. El problema de las iglesias es exactamente el mismo: todos los participantes deben presenciar el sacrificio de la misa y servir de audiencia a la palabra del sacerdote. Actualmente, continúa Giulius, el problema fundamental para la arquitectura moderna es exactamente el inverso. Se trata de hacer que el mayor número de personas pueda ser ofrecido como espectáculo a un solo individuo encargado de vigilarlas.»

Al escribir esto Giulius estaba pensando en el Panóptico, de Bentham y, en términos generales, en la arquitectura de las prisiones, los hospitales, las escuelas, etc. Se refería al problema de cómo lograr no una arquitectura del espectáculo como la griega, sino una arquitectura de la vigilancia, que haga posible que una única mirada pueda recorrer el mayor número de rostros, cuerpos, actitudes, la mayor cantidad posible de celdas. «Ahora bien, dice Giulius, el surgimiento de este problema arquitectónico es un correlato de la desaparición de una sociedad que vivía en comunidad espiritual y religiosa y la aparición de una sociedad estatal. El Estado se presenta como una cierta disposición espacial y social de los individuos, en la que todos están sometidos a una única vigilancia.» Al concluir su explicación sobre estos dos tipos de arquitectura Giulius afirma que no se trata de un simple problema arquitectónico sino que esta diferencia es fundamental en la historia del espíritu humano.

En una sociedad como la feudal no hay nada semejante al panoptismo, lo cual no quiere decir que durante el feudalismo o en las sociedades europeas del siglo XVII no haya habido instancias de control social, castigo y recompensa, sino que la manera en que se distribuían era completamente diferente. Hoy en día vivimos en una sociedad programada por Bentham, una sociedad panóptica, una estructura social en la que reina el panoptismo. Este panoptismo nacido por efectos de una fuerza de desplazamiento en el período comprendido entre el siglo XVII y el XIX, período en que se produce la apropiación por parte del poder central de los mecanismos populares de control que se dan en el siglo XVIII, inicia una era que habrá de ofuscar la práctica y la teoría del derecho penal.

¿En qué consistía, y sobre todo, para qué servía el panoptismo? Propongo una adivinanza: expondré el reglamento de una institución que realmente existió en los años 1840–1845 en Francia, es decir, en los inicios del período que estoy analizando; no diré si es una fábrica, una prisión, un hospital psiquiátrico, un convento, una escuela, un cuartel; se trata de adivinar a qué institución me estoy refiriendo. Era una institución en la que había cuatrocientas personas solteras que debían levantarse todas las mañanas a las cinco. A las cinco y cincuenta habían de terminar su aseo personal, haber hecho la cama y tomado el desayuno; a las seis comenzaba el trabajo obligatorio que terminaba a las ocho y cuarto de la noche, con un intervalo de una hora para comer; a las ocho y quince se rezaba una oración colectiva y se cenaba, la vuelta a los dormitorios se producía a las nueve en punto de la noche. El domingo era un día especial; el artículo cinco del reglamento de esta institución decía: «Hemos de cuidar del espíritu propio del domingo, esto es, dedicarlo al cumplimiento del deber religioso y al reposo. No obstante, como el tedio no tardaría en convertir el domingo en un día más agobiante que los demás días de la semana, se deberán realizar diferentes ejercicios de modo de pasar esta jornada cristiana y alegremente ». Por la mañana ejercicios religiosos, en seguida ejercicios de lectura y de escritura y, finalmente, las últimas horas de la mañana dedicadas a la recreación. Por la tarde, catecismo las vísperas, y paseo después de las cuatro siempre que no hiciese frío, de lo contrario, lectura en común. Los ejercicios religiosos y la misa no se celebraban en la iglesia próxima para impedir que los pensionados de este establecimiento tuviesen contacto con el mundo exterior; así, para que ni siquiera la iglesia fuese el lugar o el pretexto de un contacto con el mundo exterior, los servicios religiosos tenían lugar en una capilla construida en el interior del establecimiento. No se admitía ni siquiera a los fieles de afuera; los pensionados sólo podían salir del establecimiento durante los paseos dominicales, pero siempre bajo la vigilancia del personal religioso que, además de los paseos, controlaba los dormitorios y las oficinas, garantizando así no sólo el control laboral y moral sino también el económico. Los pensionados no recibían sueldo sino un premio —una suma global estipulada entre los 40 y 80 francos anuales— que sólo se entregaba en el momento en que salían. Si era necesario que entrara una persona del otro sexo al establecimiento por cualquier motivo, debía ser escogida con el mayor cuidado y permanecía dentro muy poco tiempo. Los pensionados debían guardar silencio so pena de expulsión. En general, los dos principios organizativos básicos según el reglamento eran: los pensionados no debían estar nunca solos, ya se encontraran en el dormitorio, la oficina, el refectorio o el patio, y debía evitarse cualquier contacto con el mundo exterior: dentro del establecimiento debía reinar un
único espíritu.

¿Qué institución era ésta? En el fondo, la pregunta no tiene importancia, pues bien podría ser una institución para hombres o mujeres, jóvenes o adultos, una prisión, un internado, una escuela o un reformatorio. indistintamente. Como es obvio, no es un hospital, pues hemos visto que se habla mucho del trabajo y, por lo mismo, tampoco es un cuartel. Podría ser un hospital psiquiátrico, o incluso una casa de tolerancia. En verdad, era simplemente una fábrica de mujeres que
existía en la región del Ródano y que reunía cuatrocientas obreras. En una región situada en el sudeste de Francia
había cuarenta mil obreras textiles que trabajaban bajo este régimen, un número que en aquel momento era sin duda considerable. El mismo tipo de instituciones existió también en otras regiones y países como
Suiza, en particular, e Inglaterra. En alguna medida esta situación inspiró las reformas de Owen. En los Estados Unidos había un complejo entero de fábricas textiles organizadas según el modelo de las fábricas–prisiones, fábricas–pensionados, fábricas–conventos. Trátase pues de un fenómeno que tuvo en su época una amplitud económica y demográfica muy grande, por lo que bien podemos decir que más que fantasía fue el sueño realizado de los patrones. En realidad, hay dos especies de utopías: las utopías proletarias socialistas que gozan de la propiedad de no realizarse nunca, y las utopías capitalistas que, desgraciadamente, tienden a realizarse con mucha frecuencia.

La utopía a la que me refiero, la fábrica–prisión, se realizó efectivamente y no sólo en la industria sino en una serie de instituciones que surgen en esta misma época y que, en el fondo, respondían a los mismos modelos y principios de funcionamiento; instituciones de tipo pedagógico tales como las escuelas, los orfanatos, los centros de formación; instituciones correccionales como la prisión o el reformatorio; instituciones que son a un tiempo correccionales y terapéuticas como el hospital, el hospital psiquiátrico, todo eso que los norteamericanos llaman "asylums" y que un historiador de los Estados Unidos ha estudiado en un libro reciente: Edwin Goffman y a su libro Internados, Buenos Aires, 1972. En este libro se analiza cómo fue que aparecieron este tipo de edificios e instituciones en los Estados Unidos y se esparcieron por toda la sociedad occidental.


La verdad y las formas jurídicas.
Focoult

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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby Don Andrés Octogenario » Thu Jul 15, 2010 12:05 pm

¿Cómo se presenta la instancia del poder disimétrico y no limitado que atraviesa y anima el orden
universal del asilo? Aquí tenemos cómo se presenta en el texto de Fodéré, el Traité du délire, que data
de 1817: “Un hermoso físico, es decir, un físico noble y varonil, es acaso una de las primeras
condiciones para tener éxito en nuestra profesión; es indispensable, sobre todo, frente a los locos, para
imponérseles. Cabellos castaños o encanecidos por la edad, ojos vivaces, un continente orgulloso,
miembros y pecho demostrativos de fuerza y salud, rasgos destacados, una voz fuerte y expresiva: tales
son las formas que, en general, surten un gran efecto sobre individuos que se creen por encima de todos
los demás. El espíritu, sin duda, es el regulador del cuerpo; pero no se lo advierte de inmediato y
requiere las formas exteriores para arrastrar a la multitud”.
Como ven, el personaje mismo va a funcionar desde la primera mirada. Pero en esa primera mirada a
partir de la cual se entabla la relación psiquiátrica, el médico es en esencia un cuerpo, más precisamente
es un físico, una caracterización determinada, una morfología determinada, bien definida. Y esa presencia
física, que actúa como cláusula de disimetría absoluta en el orden regular del asilo, hace que éste no sea,
como dirían los psicosociólogos, una institución que funciona de acuerdo con reglas; en realidad, es un
campo polarizado por una disimetría esencial del poder, que toma su forma, su figura, su inscripción
física en el cuerpo mismo del médico.
Pero ese poder del médico, por supuesto, no es el único que se ejerce, pues en el asilo, como en todas
partes, el poder no es nunca lo que alguien tiene y tampoco lo que emana de alguien. El poder no
pertenece ni a una persona ni, por lo demás, a un grupo; sólo hay poder porque hay dispersión, relevos,
redes, apoyos recíprocos, diferencias de potencial, desfases, etcétera. El poder puede empezar a
funcionar en ese sistema de diferencias, que será preciso analizar.
En consecuencia, alrededor del médico tenemos toda una serie de relevos. En primer lugar, los vigilantes,
a quien Fodéré reserva la tarea de informar sobre los enfermos, ser la mirada no armada, no erudita, una
especie de canal óptico a través del cual va a funcionar la mirada erudita, es decir, la mirada objetiva del
propio psiquiatra. Esa mirada de relevo, a cargo de los vigilantes, también debe recaer sobre los
sirvientes, esto es, los poseedores del último eslabón de la autoridad. El vigilante, entonces, es a la vez el
amo de los últimos amos y aquel cuyo discurso, la mirada, las observaciones y los informes deben
permitir la constitución del saber médico. ¿Quiénes son los vigilantes? ¿Cómo deben ser?
“En un vigilante de insensatos es menester buscar una contextura corporal bien proporcionada, músculos
llenos de fuerza y vigor, un continente orgulloso e intrépido cuando llegue el caso, una voz cuyo tono, de
ser necesario, sea fulminante; además, el vigilante debe ser de una probidad severa, de costumbres
puras, de una firmeza compatible con formas suaves y persuasivas (...) y de una docilidad absoluta a las
órdenes del médico.” (Fodéré, op. cit.)
Para terminar paso por alto unos cuantos relevos, la última etapa está constituida por los sirvientes, que
poseen un muy curioso poder. En efecto, el sirviente es el último relevo de esa red, de esa diferencia de
potencial que recorre el asilo a partir del poder del médico; es, por lo tanto, el poder de abajo. Pero no
está simplemente abajo por ser el último escalón de esa jerarquía; también está abajo porque debe estar
debajo del enfermo. No debe ponerse tanto al servicio de los vigilantes que están por encima de él como
Y este tratamiento moral no es en absoluto, como podría imaginarse, una especie de proceso de largo
aliento que tenga esencialmente como función primera y última poner de manifiesto la verdad de la
locura, poder observarla, describirla, diagnosticarla y, a partir de ello, definir la terapia. La operación
terapéutica que se formula en esos años, entre 1810 y 1830, es una escena: una escena de
enfrentamiento.
La escena de la curación es una escena compleja. He aquí un ejemplo famoso del Traité
médicophilosophique de Pinel. Se refiere a un hombre joven “dominado por prejuicios religiosos” y que
creía que, para asegurarse la salvación, debía “imitar las abstinencias y mortificaciones de los antiguos
anacoretas”, es decir, negarse no sólo todos los placeres de la carne, desde luego, sino también toda
alimentación. Y resulta que un día rechaza con más dureza que de costumbre una sopa que le sirven: “El
ciudadano Pussin se presenta al anochecer en la puerta de su celda, con un aparato (‘aparato’ en el
sentido del teatro clásico, claro está; M. F.) digno de espanto, los ojos inyectados, un tono de voz
aterrador, un grupo de servidores apiñados a su alrededor y armados con cadenas que agitan con
estrépito; se pone un plato de sopa frente a él y se lo intima con la orden más precisa a tomarla durante
la noche si no quiere sufrir los tratamientos más crueles; el personal se retira y se lo deja en el más
penoso estado de vacilación, entre la idea del castigo que lo amenaza y la perspectiva pavorosa de los
tormentos de la otra vida. Luego de un combate de varias horas se impone la primera idea y el enfermo
decide tomar su alimento. Se lo somete a continuación a un régimen apto para restaurarlo; el sueño y las
fuerzas vuelven por etapas, así como el uso de la razón, y él escapa de este modo a una muerte segura.
Durante su convalecencia me confiesa a menudo sus agitaciones crueles y sus perplejidades a lo largo de
la noche de la prueba”.
Tenemos aquí una escena que, a mi entender, es muy importante en su morfología general. En primer
lugar, como ven, la operación terapéutica no pasa en modo alguno por el reconocimiento, efectuado por
el médico, de las causas de la enfermedad. Para que su operación tenga buenos resultados, el médico no
requiere ningún trabajo diagnóstico o nosográfico, ningún discurso de verdad.
Segundo, es una operación cuya importancia radica en que no se trata de ninguna manera, en un caso
como éste y en todos los casos similares, de aplicar una receta técnica médica a algo que se considere
como un proceso o comportamiento patológico; se trata del enfrentamiento de dos voluntades: la del
médico y de quien lo representa, por un lado, y la del enfermo, por otro. Por lo tanto, se entabla una
batalla y se establece una relación de fuerza determinada.
Tercero, el primer efecto de esa relación de fuerza consiste, en cierto modo, en suscitar una segunda
relación de fuerza dentro mismo del enfermo, pues la cuestión está en generar un conflicto entre la idea
fija a la cual él se ha aferrado y el temor al castigo: un combate que provoca otro. Y ambos deben,
cuando la escena tiene un buen final, remitir a una victoria, la victoria de una idea sobre otra, que debe
ser al mismo tiempo la victoria de la voluntad del médico sobre la del enfermo.
Cuarto, lo importante en esta escena es que sobreviene efectivamente un momento en que la verdad sale
realidad, más que el simulacro de dicho servicio. En apariencia obedecen sus órdenes, los asisten en sus
necesidades materiales, pero de tal manera que, por una parte, el comportamiento de los enfermos
pueda ser observado desde atrás, desde abajo, en el nivel de las órdenes que pueden dar, en vez de ser
mirados desde arriba, como lo hacen los vigilantes y los médicos.
Campo de batalla
Tenemos por lo tanto este sistema de poder que funciona dentro del asilo y tuerce el sistema
reglamentario general, sistema de poder asegurado por una multiplicidad, una dispersión, un sistema de
diferencias y jerarquías, pero más precisamente aún por lo que podríamos llamar una disposición táctica
en la cual los distintos individuos ocupan un sitio determinado y cumplen una serie de funciones
específicas. Como ven, se trata de un funcionamiento táctico del poder o, mejor, esa disposición táctica
permite el ejercicio del poder.
Para que el poder se despliegue con tanta astucia o, mejor dicho, para que el universo reglamentario sea
recorrido por esa especie de relevos de poder que lo falsean y distorsionan, pues bien, puede decirse
con mucha verosimilitud que en el corazón mismo de ese espacio hay un poder amenazante que es
preciso dominar o vencer. En otras palabras, si llegamos a una disposición táctica semejante, es sin duda
porque el problema, antes de ser o, más bien, para poder ser el problema del conocimiento, de la
verdad de la enfermedad y de su curación, debe ser un problema de victoria. En este asilo se organiza
entonces, efectivamente, un campo de batalla.
Y bien, a quien debe dominarse es, por supuesto, al loco. Hace un momento cité la curiosa definición del
loco dada por Fodéré, para quien el loco es quien se cree “por encima de los otros”. De hecho, así
aparece efectivamente el loco dentro del discurso y la práctica psiquiátricos de principios del siglo XIX,
y así encontramos ese gran punto de inflexión, ese gran clivaje, la desaparición del criterio del error para
la definición, para la atribución de la locura.
Hasta fines del siglo XVIII, en términos generales, decir que alguien era loco, atribuirle locura, siempre
era decir que se engañaba, en qué sentido, sobre qué punto, de qué manera, hasta qué límite se
engañaba; en el fondo, lo que caracterizaba a la locura era el sistema de creencia. Ahora bien, a
principios del siglo XIX vemos aparecer de manera muy repentina un criterio de reconocimiento y
atribución de la locura que es absolutamente distinto; lo que caracteriza al loco, el elemento por el cual se
le atribuye la locura a partir de comienzos del siglo XIX, digamos que es la insurrección de la fuerza, el
hecho de que en él se desencadena cierta fuerza, no dominada y quizás indominable.
(...)
Y la primera gran distribución de esa práctica asilar a principios del siglo XIX retranscribe con mucha
exactitud lo que pasa en el interior mismo del asilo, es decir, el hecho de que ya no se trata en absoluto
de reconocer el error del loco, sino de situar con toda precisión el punto en que la fuerza desatada de la
locura lanza su insurrección: cuál es el punto, cuál es el ámbito, con respecto a qué va a aparecer y
desencadenarse la fuerza para trastornar por completo el comportamiento del individuo.
Y así encontramos en Pinel esa definición muy simple pero fundamental, creo, de la terapéutica
psiquiátrica, definición que no constaremos antes de esa época a pesar del carácter rústico y bárbaro
que puede presentar. La terapéutica de la locura es “el arte de subyugar y domesticar, por así decirlo, al
alienado, poniéndolo bajo la estricta dependencia de un hombre que, por sus cualidades físicas y
morales, tenga la capacidad de ejercer sobre él un influjo irresistible y modificar el encadenamiento
vicioso de sus ideas” (Philippe Pinel, Traité médicophilosophique).
Por eso, en definitiva, en esta protopráctica psiquiátrica encontramos escenas y una batalla como acto
terapéutico fundamental.
Noche de prueba
En la psiquiatría de la época vemos distinguirse con mucha claridad dos tipos de intervenciones. Una
que, durante el primer tercio del siglo XIX, es objeto de una descalificación constante y regular: la
práctica propiamente médica o medicamentosa. Y además constatamos, en contraste, el desarrollo de
una práctica que se denomina “tratamiento moral”, definido en primer lugar por los ingleses,
esencialmente por Haslan, y muy pronto adoptada en Francia.
a la luz: el momento en que el enfermo reconoce que su creencia en la necesidad de ayunar para obtener
su salvación era errónea y delirante, cuando reconoce lo ocurrido y confiesa que ha atravesado una serie
de fluctuaciones, vacilaciones, tormentos. Para resumir, en esta escena en la cual hasta el momento la
verdad no tuvo ningún papel, el relato mismo del enfermo constituye el momento en que ella respladece.
Ultimo punto: cuando esa verdad se ha alcanzado de tal modo, pero por conducto de la confesión y no a
través de un saber médico reconstituido, en el momento concreto de la confesión, se efectúa, se cumple
y se sella el proceso de curación.
Aquí tenemos entonces toda una distribución de la fuerza, el poder, del acontecimiento, de la verdad,
que no es de manera alguna lo que podemos encontrar en un modelo que cabría llamar médico, y que en
esa misma época estaba constituyéndose en la medicina clínica. Es posible decir que en la medicina
clínica de esos días se constituía cierto modelo epistemológico de la verdad médica, de la observación,
de la objetividad, que iba a permitir a la medicina inscribirse efectivamente dentro de un dominio de
discurso científico en el que coincidiría, con sus modalidades propias, con la fisiología, la biología,
etcétera. Suele pensarse que la psiquiatría aparece en ese momento, por primera vez, como una
especialidad dentro del dominio médico.
A mi entender sin plantear aún el problema de por qué una práctica como ésta pudo verse efectivamente
como una práctica médica, por qué fue necesario que las personas encargadas de esas operaciones
fueran médicos, y por lo tanto sin tener en cuenta ese problema, entre aquellos a quienes podemos
considerar como los fundadores de la psiquiatría, la operación médica que llevan a cabo cuando curan
no tiene, en su morfología, en su disposición general, virtualmente nada que ver con lo que está entonces
en proceso de convertirse en la experiencia, la observación, la actividad diagnóstica y el proceso
terapéutico de la medicina. En ese nivel y ese momento, este acontecimiento, esta escena, este
procedimiento son, a mi parecer, absolutamente irreductibles a lo que ocurre en la misma época en
medicina.
Será esta heterogeneidad la que marcará la historia de la psiquiatría en el momento mismo en que se
funda dentro de un sistema de instituciones que, sin embargo, la asocia a la medicina.

La fuerza del loco
Michel Foucault

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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby Don Andrés Octogenario » Fri Jul 16, 2010 10:35 am

Ahora sí, a disfrutarlo.

Encuentro 11
Michael Foucault
Foucault Parte 1 - El hombre ha muerto
Foucault Parte 2 - Si el hombre a muerto, entonces ¿quien esta en las calles?
Foucault Parte 3 - ¿Porque escribe Foucault una historia de la locura?
Foucault Parte 4 - ¿Como logra el poder imponer su verdad?

http://www.youtube.com/watch?v=jcDdbohtujs
http://www.youtube.com/watch?v=B7k1nhlnQGQ
http://www.youtube.com/watch?v=coPo3Yk87dc
http://www.youtube.com/watch?v=RkNB6OPYMgU

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Re: Y todo es vanidad. Hilo docu-cultureta del foro del Krah

Postby Don Andrés Octogenario » Sat Jul 17, 2010 9:22 am

Encuentro 12
Michael Foucault (II)
Foucault Parte 1 - ¿Que es el poder pastoral?
Foucault Parte 2 - ¿Como entiende Foucault la historia?
Foucault Parte 3 - ¿Es la historia un campo de batalla?
Foucault Parte 4 - ¿Es inexplicable el hombre que se rebela?

http://www.youtube.com/watch?v=aGI1jt68eSo
http://www.youtube.com/watch?v=zkq0B8YBcBk
http://www.youtube.com/watch?v=_wTd82qBAB0
http://www.youtube.com/watch?v=K_sPxwYh0YI



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